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  • Alejandro M. López

Vinos con "aguja"? 👀



Por qué se habla de agujas en un vino y dónde solemos encontrarlas?


En el lenguaje del mundo del #vino las agujas son nada más y nada menos que dióxido de carbono (CO2) disuelto en el vino. Las reconocemos porque cuando tomamos un trago, este se siente como si nos estuvieran haciendo una microacupuntura en la boca -en todo el paladar y en la lengua.


El dióxido de carbono es un gas... y cuando está disuelto en el vino -o en cualquier otra bebida-, esas pequeñas burbujas nos brindan ese picor tan característico de los vinos con aguja.


Hay maneras artificiales y naturales de obtener CO2 en una bebida. Artificial, sería una gasificación inyectada a presión. Natural, sería a raíz de una fermentación, que es como se hacen los vinos. La levadura fermenta -o consume- el azúcar disuelto en el mosto (que aún no es vino), y libera alcohol y CO2 como productos residuales. La mayor parte del CO2 se escapa al medio ambiente y una pequeña parte queda retenida en el líquido. Si al vino que acaba de terminar su fermentación alcohólica -o durante- lo manipulamos lo menos posible hasta llegar a la botella, es muy probable que obtengamos un vino con aguja.


Hay agujas agradables en boca... y están las groseras. La intención está puesta en que sean placenteras. Los vinos #rosados, entre otros, muchas veces nos brindan estas características... y el nuestro, las tiene. Te recomiendo que cuando lo degustes no lo dejes mucho tiempo abierto antes de probarlo al menos una vez; si no, el gas va a tender a disiparse al no tener un corcho que lo retenga.


Cuando el vino está en la copa, el gas y las burbujas tienden a explotar en la superficie que está entre el líquido y el aire. Esto provoca que los aromas sean expulsados dentro de la copa misma y que se forme un vapor de moléculas odorantes... es ahí donde se concentra esta suerte de nube de vino, y es ahí donde metés la nariz para oler.


El CO2 a mi entender cumple con varias funciones, pero dos de ellas son el efecto físico del tacto en el paladar y la evaporación de aromas para el olfato.


Por cierto, los vinos rosados son los más difíciles de hacer: no sólo porque son tan técnicos como los vinos blancos, sino que además en los rosados hay una variable más a tener en cuenta... y esa es el color apropiado.


Un abrazo, nos vemos pronto.

Ale.


Caudrot, 11 de Julio de 2019




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